• 28Oct
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    El empeño por suplantar  u obstaculizar se llama envidia. Envidia porque otros tienen o consiguen cosas que de hecho son simples; un premio, un grado, un dinero extra, un ascenso, la compra de una casa, un carro, ropa, belleza, encanto. Basta con que el otro esté feliz y tranquilo para que sea digno de ser envidiado.   

     

    Esta se disfraza en ocasiones de compasión, vana-gloria, ira, celos y además con el apoyo de ideas racionales a través de críticas bastante duras. En ocasiones, a la persona que envidian, lo atienden, lo reverencian pero con fines de buscar su caída. Las felicitaciones son disfrazadas, por delante muestran la sonrisa hipócrita y por detrás hunden sus garras y entierran sus colmillos. Hasta la naturaleza humana sabe que el gesto más genuino hace mover músculos que con expresiones forzadas no se dan. A la naturaleza no se le engaña. Incluso los niños saben cuando los sentimientos son reales, en que momento estas personas olvidan lo fundamental?

     

    Es un sentimiento que carece de misericordia, respeto y humanidad por el otro además de sí mismo. Las personas que creen en sí mismas no tienen envidia. Las personas que respetan su oficio o profesión no tienen tiempo de andar criticando a otros, de crear en el ambiente un aire enrarecido de putrefacción cuando se habla de otro, estas personas no se les ocurre hablar de nadie sin que la persona esté presente. No tienen sino palabras de felicitación y admiración por los logros de los demás. No participan en discusiones sin fundamento. Ni siquiera les cabe en la cabeza las ideas perfectamente fundamentadas para criticar un logro de alguien. No tienen estos sentimientos que le quitan honor y dignidad.

     

    La envidia es una persecución por la caída del otro. No se le felicita por sus logros, esfuerzos o éxitos, sino que se llama la atención por los errores que pueda cometer. En esto son implacables, disfrazado con ideas racionales supuestamente, con lógica y por lo demás entendibles para todos los que sufren de la misma enfermedad. Se apoyan como alimañas del submundo. Con falta de coraje y entereza. Cuando más estudio mas justifican prejuicios de aceptación hacia el otro, más justifican envidias y temores más ocultos, más muestran su miseria. Acaso son los dementores de J.K. Rowling?

     

    Sólo cuando el otro está sufriendo realmente se acercan para dar sus pésames lastimeros, allí encuentran su felicidad, con las noticias y la tragedia de otros. ¿No es acaso esto una enfermedad mortal?