La educación de la mujer es uno de los primeros pasos para la evolución de un país. En términos generales, cuando una mujer tiene facilidades para estudiar desde la primaria, con diversas oportunidades de ser mejor en cuanto al cuidado de una familia que la protege y la cuida desde su niñez; además que la valora por ser específicamente mujer, con respeto constante por lo que Es, con capacidad de expresar y desarrollar todas sus potencialidades individuales, y la posibilidad de ser en sociedad, entre otros, los resultados son de absoluta evolución de una sociedad.
Una niña que ha recibido educación, cuidado, respeto, amor en su familia, es una mujer que busca como principio básico la evolución y el desarrollo de quienes le rodean independiente del género. Parece ser que es natural en la mujer, proteger, cuidar y hasta dar la vida por quienes ama. Sus más íntimos intereses se vuelven familiares. A sus hij@s, tratados de la mejor manera, les facilita a través de todos los medios a su alcance el estudio como primer recurso de la formación social primaria, además de otras búsquedas para el mejoramiento continuo y de nuevas oportunidades para ellos. Lo que hace que cada generación sea mejor que la anterior.
En historias muy antiguas y muy recientes para infortunio, se repite en altos porcentajes en nuestro País, el predominio de la crianza de los hij@s por mujeres solas, para descrédito nuestro como nación; por diversas circunstancias, las mujeres son abandonadas con sus hij@s y/o maltratadas física o psicológicamente por sus compañeros; a quienes, les han dado quizás todo lo mejor de sí mismas. En este estado de abandono lamentable al que son sometidos no sólo los niñ@s, sino las mujeres, se han educado generaciones en nuestro País con cancinas excusas que en la mayoría de los casos no tienen fundamento.
En estas circunstancias lamentables, se repiten círculos de heridas permanentes no sanadas que se transmiten como enfermedades en el actuar y a nivel emocional de generación en generación y que dificultan la evolución no sólo de las personas que están comprometidas en dichas vivencias sino que se repiten los círculos de violencia y maltrato impidiendo el normal desarrollo de las personas. Es necesario, fortalecer el respeto y cuidado de las niñas de nuestro País, para la unión en las pequeñas y grandes diferencias entre hombres y mujeres; y por ende para el buen desarrollo de una Nación.