Los valores privados son más importantes que todos los servicios que se hacen socialmente. Son ejemplos que transforman. Siento una gran admiración y respeto por los comportamientos privados de la gente común. Son acciones que superan un discurso hermoso, una buena ley, una buena empresa. ¡Hay tanta gente que se comporta de forma sublime!
Este fin de semana, un señor de un negocio fue consultado acerca de un problema cuyas condiciones, otras dos personas se habían negado a ayudar a solucionar; éste señor, sin queja, ni excusa o postergación alguna y de manera inmediata se dispuso ayudar a quien fue en su búsqueda; asumió la responsabilidad a través de todos los medios a su alcance, además de conseguir los recursos para solucionarlo y curiosamente no veía como problema sino como una dificultad natural de los vaivenes de la vida.
En un parpadear, el mismo hizo las vueltas, las llamadas, estableció contactos, llamó a la puerta de quien necesitaba sin las excusas que tenían fundamento para las otras dos personas, como la abundante lluvia, la noche, la hora, el hambre, el frío o el cansancio después de todo un día de trabajo; el nivel de ocupación o los gastos extras de llamadas, además de convencer a otras personas de participar. Esta real disposición de ayuda inmediata en la que se comprende la urgente necesidad que tiene la persona en ese momento y que ignora sus propias necesidades personales, además de buscar por todos los medios las posibles soluciones a la dificultad, se puede llamar entre otras cosas, comportamientos privados.
Rápido en sus decisiones, práctico, tranquilo, con un lenguaje dispuesto al hacer, pensando en los obstáculos pero sin desistir y abordando todo lo que estaba a su alcance hasta encontrar una solución o al menos cosas mejores de las que se tenían. Es un ciudadano normal, que desde su lugar de trabajo, asume cotidianamente sin mucha teoría en la cabeza la construcción de civilidad y los principios básicos de humanidad.
El hacer no da para excusas, la teoría si. Quizás es uno de los problemas de la educación actual en Colombia. El deber ser se queda en eso, en deber ser o en discursos hermosos.
Este señor con este actuar desinteresado, además de manejar una ética impecable y comprometido con la vida y las personas transmite sin proponérselo entre otros: autenticidad, firmeza, perseverancia, optimismo, determinación, sencillez, confianza, respeto, admiración y cariño. Es el personaje que todos conocen, es amigo de todos, la gente confía en él, todos saben de él, todos le buscan, todos le recomiendan y a todo esto, se le suma el valor agregado de la prosperidad, que por cierto, lo toma como añadidura a su trabajo, no como su objetivo primero.
