• 02Jan
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    El alma pide partir del lugar de la infancia. Con ilusión se añoran nuevos lugares cuando se está empezando a dejar el cuerpo de niñ@, especialmente si se proviene de provincias. Sin proponérselo, la transformación de las ideas y el cuerpo ocurren de manera simultánea. El Pueblo Blanco de Serrat, el vuelo blanco de palomas es evidente y un día cualquiera, especialmente cuando se finaliza el bachillerato se parte con la maleta humilde cargada de ilusiones. Se toma el autobús de la hora, el cuarto que se habitó se deja para no volver, los amigos con los que se compartió desde niñ@, la familia con la que no se desea compartir más y el paisaje cotidiano que ya no se quiere ver por bello que sea.

     

    No se tiene claro lo que se va a encontrar, especialmente cuando se tienen límites económicos; quizás si se tuviera claro el como, no habría tanto ímpetu y coraje para tomar la decisión de partir. Sólo se añoran cosas nuevas y mejores.  Las condiciones no son óptimas, pero maravillosamente, no se ven. Las dificultades no se miran, el pesimismo no asoma, la desconfianza huye; sólo prevalece el coraje y la determinación de la partida. Al alma le crecieron alas, con el ímpetu maravilloso que anuncia que se es joven.

     

    Los jóvenes de pequeñas poblaciones tienen características un tanto diferentes en cuanto a su forma de ser; tienen la frescura y la belleza de una flor o de una hoja con todo su verdor, o de un árbol o un becerro en crecimiento, tienen la fuerza de la naturaleza para cualquier cosa que emprendan; la tierra, en medio de verdes paisajes, les ha transmitido toda su energía. Son personas que resplandecen por donde pasan. Tienen belleza y frescura tanto en su exterior como en su interior.  Pero tienen además, quizás las más bellas de todas: la inocencia y la creencia por siempre en la vida y en las personas,  a pesar de todo.

     

    Cuando el alma se halla llena, el lugar donde se hace grande parece demasiado angosta. Se siente un gran amor desconocido hacia todas las personas, se quiere revelar la verdad, la bondad, la grandeza, la riqueza, a todos se ven como hermanos y se desea conmover al mundo. Rico, orgulloso, pródigo, sonriente. Se da a otros tanta luz que se queda deslumbrado.