Las malas copias de modelos empresariales ofertados en otros países, disienten mucho de lo que se ve en este País. Estas malas copias se ven de igual manera en artículos periodísticos sobre el mismo tema que rayan con el absurdo; en especial cuando los títulos son: ¿Cómo pedir aumento salarial? o ¿cómo pedir un ascenso?
Quien lo escribe pareciera que no sabe sobre lo que escribe o careciera de sentido común para mirar alrededor de lo que pasa en las instituciones y las condiciones de contratación en la que se encuentran la mayoría de los colombianos.
Afirmaciones como: “si considera que ya es hora de asumir nuevos retos dentro de su compañía y que las capacidades con las que cuenta rebasan las exigencias de su actual puesto…” son realmente alejadas de todo contexto conocido.
Mayores responsabilidades, no necesariamente van de la mano con una asignación salarial más alta. Los famosos retos son asumidos todo el tiempo por los colombianos en sus puestos de trabajo bajo condiciones mínimas laborales, lo asumen como condición para mantenerse por el mismo salario y las mismas condiciones. Las personas son contratadas en su mayoría por prestación de servicios o con contratos renovables cada 6 meses o un año. Allí no existe posibilidad de ascenso, sólo la posibilidad de poder contar con trabajo el próximo semestre. Los retos forman parte de su cotidianidad, de su quehacer, son toderos para no perder su puesto o quizás como requisito de un país que aún no cuenta con especialidades.
Las capacidades de las personas superan por lo general las exigencias del puesto de trabajo; en ocasiones sucede que el puesto que hay es ese, que igual puede ser asumido por cualquier recién egresado. Los demás cargos, ya tienen dueño o se lo han ganado después de años y años de formar parte del inventario de la empresa. En otros casos forman parte de pago de cuotas políticas, o por ser conocidos, familiares o amigos.
Los que dicen ser expertos en recursos humanos son personas que se especializan para dar respuesta al mercado no a las personas. Buscan trabajadores flexibles, especialmente jóvenes; polivalentes, que saben hacer diferentes cosas y además se emplean por lo que sea. Otro tipo de esclavitud en estos tiempos modernos.
Una vez vinculados en su puesto de trabajo, un gran número de personas se subordinan y apoyan a sus jefes inmediatos en ideas preconcebidas ya añejas. Pierden su dignidad y la libertad de expresión. Forman corrillo alrededor de sus jefes con risas sin alegría, Dr. Sin serlo, conversaciones sin sentido, melosería que empegota.
Esta corrosión del carácter forma parte del pan de cada día en aquellas empresas donde no se combinan los buenos salarios, ni los procesos evaluativos serios de los cargos ni de quien los ocupa, pero en cambio si se siente una permanente zozobra en las personas por el miedo de perder su puesto de trabajo.




