Basta mirar a la naturaleza para ser testigos de su obstinación en su preservación. A pesar de las condiciones desfavorables que pueden rodearla, ni un instante balbucea, nunca se detiene.
Recuerdo que en mi niñez el cajón en el que se guardaban las provisiones de papas, estaba en el sótano, varios metros debajo de una pequeña ventana. Las condiciones eran desfavorables, sin embargo las papas empezarían a retoñar- retoños pálidos muy poco parecidos a los retoños verdes que echaban cuando eran plantadas en tierra. Pero estos retoños débiles crecerían dos o tres metros de longitud mientras trataban de alcanzar la luz distante de la ventana. Nunca llegarían a ser una planta, nunca madurarían, nunca realizarían su potencialidad real. Pero bajo las circunstancias más adversas, ellas luchaban por llegar a ser. La vida no se rendiría, aun si no podía florecer.
Existen personas en que las condiciones en las que se han desarrollado han sido muy desfavorables, sus vidas a menudo ante el común de las gentes parecen anormales o desviadas. Sin embargo, con todo, se puede confiar en la tendencia direccional que existe en ellos.
La clave para entender la conducta de estas personas, es que ellas están luchando, con los únicos medios que tienen a su alcance hasta el momento, para moverse en la dirección del crecimiento, de llegar a Ser. Para los demás los resultados pueden parecer bizarros y estériles, además de criticados en ocasiones cruelmente, pero son intentos desesperados de la vida por vivir.
