SOMOS A TRAVÉS DEL OTRO
¿Cuántas veces nos enamoramos en la vida?; no sabemos; quizás muchas veces y de manera diferente; quizás sólo una vez; quizás ninguna. Pero ¿Qué significa enamorarse de alguien? Se han preguntado eso?
En el mundo entero y a través de toda la historia de la humanidad, muchos poetas, escritores y autores han puesto su opinión de muchas maneras a través de millones de canciones, poemas, novelas, historias e incluso obras arquitectónicas de lo que significa estar enamorado de alguien. Momentos descritos donde se ve a la persona amada unas veces como un ángel causante del mayor placer y otras veces como un demonio causante de la mayor desdicha.
Me atreveré a expresar y abreviar mi percepción sobre este asunto que suele ser tan complicado en algunos momentos.
Causa curiosidad que en la mayoría de los casos, cuando una persona dice estar enamorada de alguien o le atrae “encuentre” que esta persona, de la que dice estar enamorada, tiene algo que la persona anhela tener, pero que no sabe conscientemente. Esto que anhela tener puede ser: coraje, sensibilidad, fortaleza, inteligencia, capacidad para el amor personal, belleza, nobleza, prestigio, entre otros. En este sentido, la persona enamorada TOMA aquello que anhela de la persona “amada” y a su vez, DA a la otra persona lo que considera necesita. En este proceso de retroalimentación, cada uno descubre sus propias fortalezas que en su ideal veía en el otro. En este sentido, el enamoramiento se convierte en amor como un proceso constructivo donde ambos aportan y cada uno evoluciona en su interior. Sin embargo, no es gratuito, esto se da, en el caso de que la persona enamorada haya tenido una infancia feliz y una grata cercanía con su madre y /o su padre.
Sin embargo, existen otros casos en el que la percepción sobre la influencia de la madre y el padre en la niñez fue negativa y en estos casos suele expresarse en formas irritables, deprimidas, con incertidumbre, inseguridad y susceptibilidad. Es una ilusión destructiva. Por lo que se suele de un lado, buscar personas con estas características que refuercen aquella imagen ya construida de antemano de lo que significa la vida y el amor. Y de otro lado, puede expresarse en comentarios irritados, venenosos, con tergiversación de la verdad y que son altamente destructivos sobre el sexo opuesto.
En este sentido, la persona “enamorada” toma de la persona “amada” todo aquello que anhelaba tener para sí, aquella inteligencia, ideas nuevas, coraje, sensibilidad, etc. Y suele pasar que “toma” torpemente sin devolver nada a cambio a la persona “amada” como aquel ser sediento que por el ansia de beber, con tosquedad derrocha. Ante lo cual la persona “amada” empieza a perder ese brillo que la caracterizaba y el otro a tomarlo para sí.
Así que, el otro toma sin dar nada a cambio, o muy poco. Y la persona “amada” empieza a quedarse vacía y herida. Suele verse que este tipo de enamoramiento se convierte en un campo de batalla y de soledad mutua con cualidades como: el descuido, la brutalidad, la charla vacía, las malas ideas silenciosas y obstinadas. Son como poseídos, al vivir realidades que fueron construidas en la propia mente. Sólo después de que ha pasado la posesión, comprueban con horror que han dicho y hecho cosas diametralmente opuestas a sus más íntimos y verdaderos sentimientos y pensamientos. Que han sido presa de un factor psíquico ajeno y que obviamente puede vencerse si la persona es capaz de vencer los asaltos negativos a través de la iniciativa y la capacidad para planear la acción.
El enamoramiento es una fuerza interior momentánea, de ilusión pasajera, expresada en la persona “amada” que nos recuerda ilusiones, sentimientos, cualidades, actitudes, valores que están muy en nuestro interior que tenemos y que anhelamos recuperar; sin saber conscientemente. El alma del enamorado, como que se despierta y toma ese brillo, optimismo, fuerza y demás elementos que se encuentran en la persona, fruto de nuestra pasión.
El enamoramiento visto de esta manera, es una maravillosa oportunidad de búsqueda personal hacia nuestra propia madurez y de fortalecer nuestro propio ser al integrar más a la personalidad inconsciente aquello que vemos atractivo en el otro y que vemos como un ideal para incorporarlo a nuestra vida. Sin embargo, sólo con la decisión un poco penosa, solitaria e íntima de tomar en serio nuestros propios y más genuinos sentimientos, esperanzas y fantasías encontraremos dentro, aquello que buscamos en el otro.
