Las mujeres parecen ser un enigma a través de la historia en cuanto a su rol social. Poco se lee de quienes han sido y han hecho realmente, además de su rol de madres o esposas, han permanecido ocultas ante la sociedad. Han sido minimizadas a gran escala, casi que ignoradas por todos. Sólo vistas como imagen de madre o esposa, viviendo la vida de su esposo o hijos, no la de ellas mismas. La sociedad de alguna manera las ha mantenido al margen para que no expresen su verdadero sentir y pensar. En algunos momentos de la historia fueron decapitadas, en otros calificadas como brujas y en otros como putas.
Parece que las mujeres se encuentran en una encrucijada ante lo que deben de ser realmente, si jugar el papel que la sociedad les pide o ser ellas mismas. En la segunda elección el peso es mayor, la responsabilidad inmensa. Pareciera que todos esperan que caigan rendidas aquellas que han intentado jugar otro papel diferente de aquel que se les ha pedido socialmente. Puede pensarse que la mujer ha elegido el camino más fácil a costa de sus exigencias internas de ser ellas mismas.
Se conoce que a los hombres pasando por el jardín, el colegio y la universidad se les insta a ser más competitivos, más líderes; se les aplaude, se les admira y se les refuerza cualquier impulso por pequeño que sea. A las mujeres si bien también se les aplaude no se les refuerza tanto; a pesar de que en la mayoría de los casos suelen ser muy brillantes.
Así que la mujer aprende de alguna manera a sobrellevar estas pequeñas diferencias que va incorporando en su estilo de vida, o en su forma de reacción; aprenden a aplacar su fuerza, su inteligencia y empieza sin darse cuenta conscientemente que someterse es la mejor opción para no sufrir el estigma del rechazo social. A través de todos los tiempos parece que este ha sido el esquema a jugar por las mujeres.
Sin embargo, también se ha visto, en menor escala, mujeres que han escogido obedecer sus reales impulsos internos de buscar ser ellas mismas; esto les ha significado entre otras cosas, mucha soledad en su inicio de escalada, mucha crítica social y rechazo por diferentes instituciones bandera de los países; entre ellas la religión. Otras muchas sucumben ante la presión exigida socialmente. Con todo, es un juego donde se pone la vida. La chica buena, amorosa, generosa, audaz y ambiciosa que vivió en un mundo humano, sensible, de seda; se ve enfrentada a su lado oscuro.
Todos tienen dificultades a la hora de subir los peldaños del crecimiento interno, aún cuando los obstáculos externos parezcan fácilmente superables.
