En la película francesa Amelie una persona encuentra de casualidad en su nueva residencia una caja antigua que contiene objetos personales particularmente significativos de “alguien” que guardó siendo niño. La persona decidió encontrar al dueño de la caja para entregársela. Este hecho aparentemente simple hizo que la persona que un día fue un niño, recordara cosas que ya no sabían que habían existido en su vida.
En analogía con lo anterior, los milenios de generaciones en el pasado tenían la sana costumbre de pensar en sus sucesores; estaba implícito que parte de la responsabilidad o el compromiso de existir era la transmisión de información que debían de poseer las siguientes generaciones. Daban gran valor a trascender, sabían que debían de ser recordados por lo que hicieron una vez hayan muerto. Actuaban sobre la importancia de su legado. Se acostumbraba por tanto, entre otras cosas; la heráldica familiar como gran prestigio; en sus celebraciones los rituales tenían un alto contenido simbólico; tenían más misticismo; orgullo familiar, la herencia para dejar a las futuras generaciones estaban expresados en pinturas de ellos mismos, las joyas personales, la simbología de su apellido, los bienes comunes, los rituales como gran bien eran supremamente sagrados y un gran honor recibir. Valoraban la historia como elemento primordial para la comprensión de su herencia y así mismo para trascender en el fortalecimiento del futuro de las nuevas generaciones simbolizado en el apellido familiar o en el linaje.
En la actual sociedad moderna, se han ganado una cosas y se han perdido otras; la invasión de la información (diferente del conocimiento); la reducción de los espacios para vivir; la gran cantidad de basura que no se usa o se desecha todos los días; las personas son dominadas por el reloj, más no tienen dominio de su tiempo; la premura del hacer más no del disfrutar; han hecho olvidar de cierta manera, la trascendencia, la herencia, los rituales, la historia, la importancia de la vida, del tiempo, de disfrutar, de escribir, de pintar, de tocar un instrumento, de cultivar un arte por el simple hecho de ser persona y de pensar en su legado para las futuras generaciones.
Ha pensado usted en ¿Quién será dentro de 100 o 200 años para las futuras generaciones?; ¿Acaso lo recordarán de la misma manera como puede usted saber ahora acerca de sus antepasados. Por ejemplo: ¿Cómo se llamaban sus abuelos (abuela y abuelo) o sus bisabuelos o tatarabuelos?; ¿Sabe Qué hacían?; ¿Cuáles fueron sus pasatiempos, diversiones, gustos, oficios, habilidades, pensamientos?, ¿Sabe Cómo eran físicamente?; ¿Cómo era su forma de ser, sus características más sobresalientes?
En este sentido; ¿Qué le gustaría que recordaran de usted en 100 años? ¿Qué le gustaría dejar como legado?; ¿Qué es lo más importante de ser usted?; ¿Qué es aquello que lo caracteriza?; ¿Qué es aquello que más ama hacer?; ¿Cuáles son los objetos más preciados que le gustaría que guardaran como legado personal?; ¿Tiene objetos personales de niño o niña que aún conserva?; en suma: ¿Qué guardaría como legado personal en su caja de recuerdos para conocimiento y aprendizaje de las nuevas generaciones?