Urgen muchas más personas, locales, conocidas, de carne y hueso, hombres o mujeres mayores de 40 años que se encuentren de verdad contentas no sólo con lo que son como personas sino como profesionales; personas contentas con lo que han sido y han hecho en el transcurso de sus vidas. Personas que ni un solo momento de sus vidas se han detenido en la búsqueda de ser siempre mejores. Personas exitosas, reconocidas socialmente, que produzcan admiración y respeto ante el común de las demás personas que le rodean. Es decir, personas que sobresalgan ante los demás por su gran carisma y esfuerzo permanente por salir siempre adelante, decentemente.
Estas personas, además de trabajar permanentemente en lo que aman, haciéndolo cada vez mejor, como una reinvención de sí mismos; se esfuerzan por lucir bien; cuidan de su cuerpo; en su dieta diaria se encuentran especialmente el agua, los zumos de frutas, las frutas y las verduras. Hacen ejercicio, caminan o corren. Son personas que lucen bien hasta bien avanzada edad.
Sin embargo, lo que se ve alrededor en su mayoría; son personas que en el momento en que se les va la juventud, alrededor de los 30; la imagen que proyectan son de personas cansadas, gordas, descuidadas en su aspecto físico, grandes y lentos, abultados en su abdomen, la pereza les domina, frustrados la mayoría, fumadores y bebedores a gran escala. Los hábitos de descuido de sí mismos por muchos años, se evidencian fuertemente en esta edad. Pero además, tienen buenas justificaciones que han perfeccionado con los años por su comportamiento, que ante los demás tienen validez, pero para sí mismos no.
Por tanto, se requieren más personas originales, cuidadosas de sí mismas, elegantes en la sencillez, conocedores de su oficio; que sepan de convivencia social, con principios naturales de civilidad; que hablen realmente lo que piensan y sienten, con formación, seguros de lo que son y pueden hacer. Personas que proyecten seguridad y éxito, que se cuiden así mismas de manera natural. Gente real, original, con la que se puede contar. Sencillos y sofisticados, delicados y fuertes.
Estas personas son conscientes de la inminente verdad de que es necesario siempre hacer inventario, para saber a ciencia cierta, si realmente se ha participado de la vida con todo. No guardan por mucho tiempo rencores, ni sentimientos de odio o sensaciones de frustración. Sanan las heridas rápidamente.
Con todo, siempre forma parte del ser humano la incertidumbre. La tentación de que domine la pereza, el descuido, bajar la guardia, de no esforzarse más, supuestamente en aras de nada cuando no se ven muchas personas esforzándose por ser mejores realmente. Cuando las imágenes que se encuentran en su mayoría son las mismas de descuido. Sin embargo, el tiempo siempre pasa la factura de lo que se ha hecho con el.

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