No soy tan loco ni tan menguado como debo de haberle parecido.
Don Quijote, I, XVII
No soy tan loco ni tan menguado como debo de haberle parecido.
Don Quijote, I, XVII
Las mujeres parecen ser un enigma a través de la historia en cuanto a su rol social. Poco se lee de quienes han sido y han hecho realmente, además de su rol de madres o esposas, han permanecido ocultas ante la sociedad. Han sido minimizadas a gran escala, casi que ignoradas por todos. Sólo vistas como imagen de madre o esposa, viviendo la vida de su esposo o hijos, no la de ellas mismas. La sociedad de alguna manera las ha mantenido al margen para que no expresen su verdadero sentir y pensar. En algunos momentos de la historia fueron decapitadas, en otros calificadas como brujas y en otros como putas.
Parece que las mujeres se encuentran en una encrucijada ante lo que deben de ser realmente, si jugar el papel que la sociedad les pide o ser ellas mismas. En la segunda elección el peso es mayor, la responsabilidad inmensa. Pareciera que todos esperan que caigan rendidas aquellas que han intentado jugar otro papel diferente de aquel que se les ha pedido socialmente. Puede pensarse que la mujer ha elegido el camino más fácil a costa de sus exigencias internas de ser ellas mismas.
Se conoce que a los hombres pasando por el jardín, el colegio y la universidad se les insta a ser más competitivos, más líderes; se les aplaude, se les admira y se les refuerza cualquier impulso por pequeño que sea. A las mujeres si bien también se les aplaude no se les refuerza tanto; a pesar de que en la mayoría de los casos suelen ser muy brillantes.
Así que la mujer aprende de alguna manera a sobrellevar estas pequeñas diferencias que va incorporando en su estilo de vida, o en su forma de reacción; aprenden a aplacar su fuerza, su inteligencia y empieza sin darse cuenta conscientemente que someterse es la mejor opción para no sufrir el estigma del rechazo social. A través de todos los tiempos parece que este ha sido el esquema a jugar por las mujeres.
Sin embargo, también se ha visto, en menor escala, mujeres que han escogido obedecer sus reales impulsos internos de buscar ser ellas mismas; esto les ha significado entre otras cosas, mucha soledad en su inicio de escalada, mucha crítica social y rechazo por diferentes instituciones bandera de los países; entre ellas la religión. Otras muchas sucumben ante la presión exigida socialmente. Con todo, es un juego donde se pone la vida. La chica buena, amorosa, generosa, audaz y ambiciosa que vivió en un mundo humano, sensible, de seda; se ve enfrentada a su lado oscuro.
Todos tienen dificultades a la hora de subir los peldaños del crecimiento interno, aún cuando los obstáculos externos parezcan fácilmente superables.
Urgen muchas más personas, locales, conocidas, de carne y hueso, hombres o mujeres mayores de 40 años que se encuentren de verdad contentas no sólo con lo que son como personas sino como profesionales; personas contentas con lo que han sido y han hecho en el transcurso de sus vidas. Personas que ni un solo momento de sus vidas se han detenido en la búsqueda de ser siempre mejores. Personas exitosas, reconocidas socialmente, que produzcan admiración y respeto ante el común de las demás personas que le rodean. Es decir, personas que sobresalgan ante los demás por su gran carisma y esfuerzo permanente por salir siempre adelante, decentemente.
Estas personas, además de trabajar permanentemente en lo que aman, haciéndolo cada vez mejor, como una reinvención de sí mismos; se esfuerzan por lucir bien; cuidan de su cuerpo; en su dieta diaria se encuentran especialmente el agua, los zumos de frutas, las frutas y las verduras. Hacen ejercicio, caminan o corren. Son personas que lucen bien hasta bien avanzada edad.
Sin embargo, lo que se ve alrededor en su mayoría; son personas que en el momento en que se les va la juventud, alrededor de los 30; la imagen que proyectan son de personas cansadas, gordas, descuidadas en su aspecto físico, grandes y lentos, abultados en su abdomen, la pereza les domina, frustrados la mayoría, fumadores y bebedores a gran escala. Los hábitos de descuido de sí mismos por muchos años, se evidencian fuertemente en esta edad. Pero además, tienen buenas justificaciones que han perfeccionado con los años por su comportamiento, que ante los demás tienen validez, pero para sí mismos no.
Por tanto, se requieren más personas originales, cuidadosas de sí mismas, elegantes en la sencillez, conocedores de su oficio; que sepan de convivencia social, con principios naturales de civilidad; que hablen realmente lo que piensan y sienten, con formación, seguros de lo que son y pueden hacer. Personas que proyecten seguridad y éxito, que se cuiden así mismas de manera natural. Gente real, original, con la que se puede contar. Sencillos y sofisticados, delicados y fuertes.
Estas personas son conscientes de la inminente verdad de que es necesario siempre hacer inventario, para saber a ciencia cierta, si realmente se ha participado de la vida con todo. No guardan por mucho tiempo rencores, ni sentimientos de odio o sensaciones de frustración. Sanan las heridas rápidamente.
Con todo, siempre forma parte del ser humano la incertidumbre. La tentación de que domine la pereza, el descuido, bajar la guardia, de no esforzarse más, supuestamente en aras de nada cuando no se ven muchas personas esforzándose por ser mejores realmente. Cuando las imágenes que se encuentran en su mayoría son las mismas de descuido. Sin embargo, el tiempo siempre pasa la factura de lo que se ha hecho con el.