• 15Nov
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    Llama la atención a nivel mundial el suicidio del arquero alemán Robert Enke; ídolo, joven y exitoso jugador. Quienes lo conocían describen el infierno en que se había convertido la vida de este gran jugador. Nada distinta de todas las personas que padecen de la actual enfermedad llamada depresión.

     

    En nuestro medio, aún no se reconoce ni siquiera como enfermedad, sino como simple tristeza, se piensa que con sólo poner un poco de entusiasmo por parte del triste, de darle mucho amor, de acompañarlo o criticarlo puede salir adelante. Nuestra sociedad tiende a confundirlo con debilidad de carácter. Nada más lejos de la realidad,  a veces, ni siquiera la medicina requerida ayuda a estas personas, y que sin esta, puede ser mortal.

     

    Es una enfermedad que ataca el pensamiento de las personas, independiente de si es hombre o mujer, joven o adulto, rico o pobre, exitoso o fracasado; se sienten vulnerables todo el tiempo, llanto sin razón aparente, enojo por todo y con todos. Les hace sentir que no pueden con lo que tienen, que no son capaces de salir adelante; además de sentir la soledad infinita de quien cree que no es importante ante el mundo que le rodea. Todo en escala ascendente; “Realidades” que se instalan en el pensamiento de estos enfermos que en la mayoría de las ocasiones no saben que están enfermos para ser víctimas de sus propias ideas instaladas en su mente. Y donde nadie de quienes le rodean conocen por lo que estas personas están pasando. Las propias ideas envuelven en tinieblas las posibles opciones o salidas del enfermo, dejándole sin caminos. Aparentemente. 

     

    Sin embargo, en otra realidad, no sucede esto, son ideas que se instalaron como reales en la mente de esa persona que como es una  realidad percibida, es sentida y se asume como tal, por lo que cualquier otra idea ajena a esta realidad percibida por el enfermo no tiene ninguna acogida. Haciéndoles sentir con más miedo, más angustia, sensación de impotencia y la  sensación de sinsentido hacia la vida.

     

    Sin embargo, queda la inquietud, como reemplazar una idea por otra? una realidad por otra; como no dejar que venza una realidad sobre otra que perjudica? Con todo, es urgente reconocer que si la depresión es más que una simple tristeza pasajera por razones o ante sucesos externos; es una enfermedad que urge ser reconocida y tratada como tal a través de los profesionales entrenados para tal fin. Psiquiatras y Psicólogos.

     

     

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