• 17Feb
    Categories: Artículos Comments: 0

    Parece ser que la Paz Interior no es un decir de las religiones.

     

    Ha tendido a ser maltratada por el exceso de uso que han hecho de ella, las reinas, los políticos, o bien toda persona que la utiliza como palabra de moda y que se desgasta por la repetición cancina de frases como: “queremos paz en el mundo” o “queremos la paz”, o la “paz de Colombia”, en un mundo cada vez más necesitada de ella. A su vez, los diferentes medios de comunicación, transmiten a su modo, que lo esencial de la vida, lo que da “felicidad”, son los sitios turísticos, viajes, carros, bienes, ropa, dinero para derrochar y cosas que son importantes; pero no tanto como para dar una felicidad real, sino sólo una alegría pasajera, con cierta insatisfacción para siempre ansiar más. En el fondo de cada quien, cuando no se tiene Paz Interior, los lugares se tornan vacíos, las personas y los objetivos. Se ha visto que las personas cuando tienen Paz Interior no necesitan de tanto.

     

    La Paz Interior es el tesoro más preciado que cada quien posee; se nace con ella; es un don natural que permite el “darse cuenta” de lo que es correcto o no en lo más intimo, frente a lo que se hizo, dijo o se dejó de hacer o decir en un momento determinado y que pasó como si no importara. Se puede engañar a los demás, pero no se puede engañar así mismo por siempre; el más verdugo de los jueces, se encuentra en lo profundo de cada ser humano. Esta Paz Interior es lo que se debe proteger -en un no fácil proceso del día a día- como el más preciado bien. Una vez se pierde por cualquier razón o circunstancia, el infierno de Dante es un hecho. Y a partir de ahí, en medio de la desolación y el dolor, cada quien busca desesperadamente cruzar la Laguna Estigia para encontrar de nuevo su tesoro perdido.

     

    La Paz Interior se pierde en la medida que el ansia de bienes materiales o profesionales se suplanta por las cosas más sencillas y simples que realmente dan felicidad a las personas y que tocan su esencia como ser humano. Cuando se da prioridad a lo que no se Es. Cuando se hacen cosas que van en contra de los principios más internos. Cuando se pierde el poder personal, Cuando una persona deja de ser fiel así misma en sus valores por cualquier razón, da pie a perder su Paz Interior.

     

    Cada quien tiene lo más preciado dentro de sí mismo. Y a veces, en medio de la confusión, se busca afuera lo que ya se tiene dentro. La paz que tanto se busca afuera, sólo es real cuando cada quien aporta algo de sí mismo desde su cotidianidad, con su familia, con los amigos y con las personas desconocidas; es decir, a partir de su propia Paz Interior.    

  • 09Feb
    Categories: Artículos Comments: 0

    Los valores privados son más importantes que todos los servicios que se hacen socialmente. Son ejemplos que transforman. Siento una gran admiración y respeto por los comportamientos privados de la gente común. Son acciones que superan un discurso hermoso, una buena ley, una buena empresa. ¡Hay tanta gente que se comporta de forma sublime!

     

    Este fin de semana, un señor de un negocio fue consultado acerca de un problema cuyas condiciones, otras dos personas se habían negado a ayudar a solucionar; éste señor, sin queja, ni excusa o postergación alguna y de manera inmediata se dispuso ayudar a quien fue en su búsqueda; asumió la responsabilidad a través de todos los medios a su alcance, además de conseguir los recursos para solucionarlo y  curiosamente no veía como problema sino como una dificultad natural de los vaivenes de la vida.  

     

    En un parpadear, el mismo hizo las vueltas, las llamadas, estableció contactos, llamó a la puerta de quien necesitaba sin las excusas que tenían fundamento para las otras dos personas, como la abundante lluvia, la noche, la hora, el hambre, el frío o el cansancio después de todo un día de trabajo; el nivel de ocupación o los gastos extras de llamadas, además de convencer a otras personas de participar. Esta real disposición de ayuda inmediata en la que se comprende la urgente necesidad que tiene la persona en ese momento y que ignora sus propias necesidades personales, además de buscar por todos los medios las posibles soluciones a la dificultad, se puede llamar entre otras cosas, comportamientos privados.   

     

    Rápido en sus decisiones, práctico, tranquilo, con un lenguaje dispuesto al hacer, pensando en los obstáculos pero sin desistir y abordando todo lo que estaba a su alcance hasta encontrar una solución o al menos cosas mejores de las que se tenían. Es un ciudadano normal, que desde su lugar de trabajo, asume cotidianamente sin mucha teoría en la cabeza la construcción de civilidad y los principios básicos de humanidad. 

     

    El hacer no da para excusas, la teoría si. Quizás es uno de los problemas de la educación actual en Colombia. El deber ser se queda en eso, en deber ser o en discursos hermosos.

     

    Este señor con este actuar desinteresado, además de manejar una ética impecable y comprometido con la vida y las personas transmite sin proponérselo entre otros: autenticidad, firmeza, perseverancia, optimismo, determinación, sencillez, confianza,  respeto, admiración y cariño. Es el personaje que todos conocen, es amigo de todos, la gente confía en él, todos saben de él, todos le buscan, todos le recomiendan y a todo esto, se le suma el valor agregado de la prosperidad, que por cierto, lo toma como añadidura a su trabajo, no como  su objetivo primero.