Las niñas -se incluyen jovencitas que no tienen mayoría de edad- cuentan con cierta coquetería por naturaleza. Ellas ríen, se acercan, miran de cierta manera, detallan en su vestir y cuidado personal; buscan verse y sentirse bonitas; las más jovencitas quieren ser miradas y tenidas en cuenta por el sexo masculino; quizás como una forma de revisar para ellas mismas su proceso de maduración personal, además de su identidad femenina en el aspecto conductual, afectivo, cognoscitivo, social o físico. Estas expresiones de vida, son maneras de conocerse, saber un poco su esencia. Es una coquetería natural propia de las niñas- jóvenes. Nada para ser tenido en cuenta por el sexo masculino, excepto para respetar y admirar.
Sin embargo, a esta forma de alegría por la vida, de expresión natural especialmente de auto-conocimiento, se ha tergiversado en países en desarrollo, o en personas en formación, gente mayor enferma de sexo masculino que erróneamente malinterpretan que están siendo seducidos. Y así ni siquiera las niñas les miren o ni siquiera les conozcan- la candidez de una niña no da para entender ciertas conductas violentas que no alcanza a contemplar el código penal-; estos las acosan con palabras, gestos o miradas soeces, absolutamente vulgares, de total irrespeto y agresividad, llegando incluso hasta la última frontera territorial: la piel. Dejan cicatrices en el alma demasiado profundas; sólo para demostrar el horror y la miseria humana y por lo demás incomprensible en aras de nada.
El pensar que las niñas- jóvenes están seduciendo sexualmente, es una mirada tan pobre y tan vergonzosa para efectos del buen desarrollo de las niñas, que afecta para siempre su integridad personal y su manera de ver la vida. Se podría llamar un asesinato silencioso. Las niñas siguen viviendo pero nunca serán las mismas. Acaso alguien tiene el derecho de asesinar en vida a una niña? De violentar la niñez que es donde menos defensas se tiene? De llegar a considerar tal falacia?
Algunas niñas optan a manera de defensa tratar de pasar inadvertidas, de no llamar la atención -dentro de lo posible- para evitar este tipo de problemas tan desagradables. Castrando en su interior parte de su esencia natural femenina. Al vulnerar, se transgrede para matar muchas de las formas originales de su forma de ser, reflejado en los rasgos temperamentales y el carácter. Asesinan en ella algo que no vuelve a recuperar jamás.
Que bonito recordar países con más desarrollo en donde la mujer lleva en verano vestidos y prendas tan ligeros que resaltan totalmente la figura femenina pero, esta gran admiración hacia lo bello sólo hace volver la mirada. En las playas nudistas nadie mira a nadie, no es un misterio el cuerpo, cada quien disfruta del sol, el mar, la playa con absoluto respeto por el espacio del otro.
Es una necesidad urgente de dejar de ser tan salvajes y primarios para empezar realmente a respetar la naturaleza femenina desde la niñez, para definir los patrones maduros de personas saludables y optimistas por un País mejor.

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