• 21Nov
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    Todos recuerdan con asombro a un deportista tan excepcional como lo demostró Michael Phelps que bien le vale el cambio por “Fish” en los últimos juegos olímpicos. Con admiración, sorpresa y ansia se veía la gran ventaja con relación a los demás competidores, no sólo por su gran velocidad sino por el  perfeccionamiento de cada uno de sus movimientos como ningún otro en la historia de la natación. Tal grandeza en el deporte.

     

    Cada movimiento era preciso, aprovechaba cada parte de su cuerpo para beneficio propio, no exageraba en movimientos ni ondulaciones, solo hacía los necesarios dando una brazada tras otra sin pausa. Es una hermosura ver la perfección pulimentada a través del trabajo y el esfuerzo permanente en concordancia con la naturaleza de su cuerpo hecho para el agua.

     

    Este logro tan alto y tan merecido forma parte de trabajo sin pausa. Cuando se hace un movimiento se mide la capacidad del cuerpo y lo que falta para mejorar, cada día de entrenamiento el cuerpo dice que falta. Cada quien sabe que le falta por ser mejor. Ser campeón es sinónimo de esfuerzo constante, de perseverancia y coraje para superar las frustraciones cuando las cosas no salen como se quisiera. Es sinónimo de cambio en hábitos de alimentación, amigos, uso del tiempo libre entre otros, además de aceptar la soledad cuando las decisiones son personales. Posterior a esta iniciativa, llegan nuevos amigos relacionados con el interés que se busca. La vida es un permanente cambio si se tiene el coraje para asumirlo.  

     

    En el proceso de perfeccionamiento existen momentos donde pareciera que no se avanzara o se estuviera patinando en el mismo sitio, sin embargo, el cuerpo y la mente tienen su proceso de aprendizaje y vencido este momento de incertidumbre y pesadez suele pasar que se ven los avances corporales en un proceso casi imperceptible. El cuerpo y la mente pasan a otro estado, una nueva escala de conocimiento y de madurez. La madurez requiere de procesos que no son fáciles de vivir pero que sólo se logran a través de la insistencia y persistencia en lo que se quiere lograr.

     

    Sin embargo, también es de resaltar a su entrenador Bowan, un hombre con la visión de ver las habilidades en los otros. Además de tener la paciencia y el respeto para esperar a que su estudiante decidiera por el mismo ser campeón. ¡Qué belleza de ejemplo en perfeccionamiento y trabajo continúo para ser el mejor en el mundo entero en natación!

     

      

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